lunes, 26 de diciembre de 2016

POR QUÉ HABILIDADES BLANDAS: LA EXPERIENCIA EN LAMSAC

Toda experiencia de capacitación relacionada con temas conductuales, es en esencia un compartir de vida: la toma de contacto con personas interesadas en mejorar sus propias habilidades relacionales nos permite auscultarnos también y ver si lo que pautamos viene siendo aplicado en nuestra propia vida ya que ello posibilitará que la transmisión de conocimiento no sea solo teórica sino experiencial. Además, bien es cierto también que se gana autoridad cuando se vive aquello de lo que se habla; quienes participan de estos eventos conectan rápidamente si se sienten identificados con quienes nos ocupamos de este tipo de desarrollos por ello creo que la maestría del capacitador no debe manifestarse tanto en su capacidad docente sino en su forma de introducirse dentro de cada tema, es decir, el cómo comunicamos de modo dinámico y desprejuiciado cómo se vive en el lado oscuro de la orilla, cómo fue que llegamos a eso (el análisis) y de qué forma podemos salir de ahí (desarrollo de alternativas de mejora).   

Una buena capacitación implica intercambio, "feedback", un dia y vuelta que permita sintonizar con ese público con el cual interactuaremos durante un lapso determinado. Cada experiencia enriquece muchísimo porque cada persona es un mundo de experiencias y tocar estos temas blandos implica entrar en el mundo interior de cada uno; si esto no se produce, sino llegamos hasta ahí, poco sucederá en la vida de las personas y aquí de lo que se trata es de un cambio de hábitos, sea por el fortalecimiento de algunos, el deseo de eliminación de los dañinos ó el nuevo desarrollo de otros que consideramos buenos para nosotros. 

El desarrollo de habilidades blandas es una de las temáticas que más nos solicitan a mí y a miembros de mi equipo. Y este tipo de desarrollos se pueden presentar de diversas formas: como un paneo temático general como para entender su importancia, connotación y necesidad ó a través de talleres de implementación teórico-práctica en donde se trabaja en el desarrollo de nuevos hábitos de comportamiento. Evidentemente la segunda opción es la que realmente permite consolidar mejoras a nivel de nuestros equipos de trabajo. Sin embargo la primer opción es muy útil para entender la magnitud de este tema dentro del plan de desarrollo que una empresa se propone de cara a un nuevo ejercicio. Y ¿porque son tan necesarias estas habilidades blandas?  "Estas capacidades son muy valiosas porque nos ayudan a movernos en la incertidumbre y crear, ante cada nuevo acontecimiento, un repertorio de acciones que acortan la brecha entre nuestros deseos y los resultados que obtenemos. Nos permiten crear nuestras propias respuestas, ante situaciones que no están en el manual", asegura Pablo Heinig, profesor de Esade Business School - Buenos Aires y director de la consultora homónima. 

Las formas de trabajo de las empresas en nuestro tiempo, han ido adscribiéndose a nuevas tendencias como el trabajo interdisciplinario y sinérgico entre áreas, influenciados por la transformación digital que entre otras cosas esta generando una necesaria mayor flexibilidad operativa; y todo esto no hace sino reforzar más aún la importancia de que las personas cuenten con un desarrollo de “soft skills”, competencias que denotan la capacidad del profesional para relacionarse con otros (comunicación y escucha activa), desarrollar empatía, influencia y liderazgo asertivo con los otros, manejar conflictos, conocer cómo conseguir tolerancia a la presión, resiliencia, trabajo en equipo y otras habilidades que demarcan el modo de actuación de cada persona. 

En la sesión del pasado 12 de Noviembre de 2016, pudimos presentar a personal de LAMSAC (Línea Amarilla SAC), un desarrollo en el cual planteamos la necesidad e importancia del desarrollo de estas habilidades útiles también para el desempeño jefatural y de coordinación. Fue una jornada tipo taller en la cual entre dinámicas de integración, momentos de reflexión y trabajo en grupos pequeños, nos introducimos en algunas de estas habilidades: desarrollo de Inteligencia emocional, liderazgo situacional, formación de equipos de alto desempeño y comunicación efectiva. 
Cada dinámica desarrollada así como los trabajos grupales dejaron ver los talentos escondidos de los participantes, algo que suele suceder en este tipo de eventos y que genera recuerdos imborrables para los asistentes. El evento gestionado integralmente por Nuovo Profil se realizó en una de las Sedes de LAMSAC ubicada a la altura del peaje (que por cierto gestiona esta empresa) de Santa Anita. Sin duda, fue una oportunidad inmejorable para la integración, el compartir y el aprendizaje, tres elementos que estamos seguros fueron bien recibidos por este notable grupo de empleados de la citada empresa.  



jueves, 22 de diciembre de 2016

APRENDER Y REAPRENDER: EL PASO QUE NECESITAMOS DAR

Este año me deja la enorme satisfacción de haber podido intervenir en distintos procesos formativos tanto con empresas clientas a las que me toca atender, como con partners o aliados de negocio interesados en optimizar sus procesos. Esto mismos proceso se producen de modo más natural en el espectro docente en el cual también me desempeño y que es por lo general donde suele haber mayor predisposición al cambio. 

Soy testigo de cuantas personas se decidieron este 2016 que ya se termina, a dar un paso hacia el conocimiento, aunque vincularse con éste contradiga en muchos casos sus puntos de vista o perspectivas sobre determinados temas. Cuántos por ejemplo se animaron a desarrollar su Marca propia, personal o empresarial, y ojo, lo hicieron aún asumiendo riesgos y miedos, es decir, decidieron empezar a hacerlo enfocados en construirse un futuro mejor siendo ellos mismos a plenitud, algo que considero muy elogioso y motivador.

En otros espectros como el Marketing Digital, otro tema de desarrollo constante que me apasiona, fuí testigo de cuantas personas empezaron a connaturalizarse con el medio digital, siendo que era bien sabido que el segmento de mayores de 40 años hasta el pasado 2015 había tenido un lento crecimiento en esta parte del mundo. Este 2016 esa cifra varió y se notó; en las aulas fuí testigo del interés y dedicación por este tema que reitero ya no es sólo propiedad de los Milennials y la Generación Z. Cada vez mas empresas y marcas personales van descubriendo las enormes posibilidades que les ofrece la virtualidad. 
Mirando el segmento Recursos Humanos, puedo decir que muchas empresas importantes, más allá de sólo exigir a su personal que la atención sea excelente, se ocuparon de aproximarse más a ellos: nuevas tendencias relacionadas con cómo optimizar el trabajo colaborativo van marcando la pauta para nuevos formatos de capacitación. El desarrollo de competencias y habilidades jefaturales sigue siendo un tema que moviliza a las áreas de RRHH, que se hayan siempre atentas a procesos formativos que sean más que esto: que se constituyan en auténticos escenarios para que las personas desarrollen nuevos hábitos, primero de vida y luego de acción en favor de la empresa. No se puede dar lo que no se tiene: un verdadero proceso formativo debe tocar muy adentro a la persona dado que moldear su personalidad implica contar con toda la fuerza de voluntad de ésta para avanzar en dicho proceso que le generará a la postre grandes satisfacciones personales y por ende laborales. Hoy ya muchas empresas comparten este paradigma y por lo mismo invierten en procesos de formación de largo aliento; no se puede esperar que una charlita aislada genere una transformación en una conducta humana. En el mejor de los casos podría servir como motivación para animarse a algo pero sabemos bien que eso sólo no alcanza para consolidar nuevos hábitos.  

También es cierto que hoy, ya hay empresas en el medio local que se están ocupando de entrar a tratar los problemas humano personales que afectan a sus empleados. El desarrollo de jornadas de capacitación e intercambio en los cuales se abordan temas de naturaleza familiar y relacional, así como aspectos relacionados con la crianza de los hijos, la problemática social que los afecta, las dependencias, la toxicidad de algunas relaciones, la baja autoestima, la discriminación, el bullying en sus diversas formas, la inseguridad que genera miedo y sobreprotección, en fin, el entorno que afecta directamente a las personas hoy. Ocuparnos de nuestra gente es ocuparnos también de estas preocupaciones latentes en sus vidas que decididamente repercuten en su rendimiento laboral.     

Detrás de todos estas situaciones que describo percibo un despertar, un empezar a entender más y mejor a las personas y sus procesos. Ello implica un cambio de chip: un volver a mirar a nuestra gente pero en profundidad, un desaprendizaje de viejos formatos meramente utilitaristas que ya no corresponden aplicarse. El mundo cambió y sigue haciéndolo y esta realidad no es sino un signo claro de que estamos en tiempos de oportunidades para quienes quieren hacer la diferencia en sus áreas de desarrollo. Volver a aprender es además y siempre una forma de ejercitarse en la humildad, preciada virtud que siempre nos acerca a los demás, que rompe barreras, que produce nuevas relaciones entre las personas y que además nos permite acercarnos al conocimiento de lo nuevo con una voluntad abierta y bien predispuesta.    


Esta frase que posteo de Alvin Tofler la comparto al 100%. Está en cada persona la desición de quedarse sólo espectando el cambio y consecuente progreso de los otros ó animarse a más. Ir en pos del aprendizaje supone las mas de las veces ese desaprender para reaprender. Es tiempo de replanteárnoslo si aún no lo hemos hecho. Y en caso de que lo hayas hecho, comparte tu experiencia con otros, sea a través de la comunicación directa o virtual (redes sociales y comunidades). Este tipo de contenidos sí responden a intereses de un gran numero de personas y aún de instituciones que se debaten hoy entre el dar el paso o no. Créanme que hay espacio para cuanta historia de vida genuina que quiera sumarse y ser compartida. Cuestión de dar el paso.  ¡Ánimo! es tiempo de aprender.